Museo Judío del Perú

________________________

ARCHIVOS

 

Los Rabinos de la Unión Israelita - por el Rabi Efraim Zik

Un relato muy gracioso cuenta que un joven judío, concluidos sus estudios para el Bar Mitzva, quedó tan entusiasmado y feliz que pensó dedicar su futuro a los estudios rabínicos. Se dirigió a su querido rabino y le dijo:

“ Rabino, estoy pensando seriamente en estudiar para ser rabino, quiero una carrera rabínica. ¿Qué más hace el rabino aparte de disertar en el Kabalat Shabat y enseñar para el Bar Mitzva ?”, le preguntó el joven. El rabino le contestó molesto: “¿ Tú quieres ser rabino o prefieres ser el presidente de la Unión ?”.

En los primeros años, la Unión Israelita no tuvo rabino. Marcos Alhelel dirigía la comunidad sefaradí, mientras que la comunidad ashkenazi era dirigida por jóvenes inmigrantes con diferentes niveles de conocimiento de la Torá. Leivish Ludmir manifiesta que, en su primer año en Lima, Samuel Eidelman pidió que el joven Leivish tomara el puesto frente al Omid. El muchacho de 14 años dirigió los rezos de Rosh Hashana y Yom Kipur parado sobre una caja volteada en la sala de reuniones de los masones (los mitpapelim eran cerca de 300 hombres y menos de 40 mujeres). El doctor Alcabes realizó el trabajo de mohel. A mediados de los años treinta, llegó a Lima desde Chile el rabino Abraham Moshe Brener, natural de Tishevitz, Polonia. Llegó sin contrato y continuó así al inicio de su actividad. Sin embargo, dado que era un experimentado mohel y excelente shojet, también baal tefila y baal tokea, ocupó rápidamente el cargo de rabino de manera oficial. En 1934, se concluyó la construcción del hogar “propio”.

La comunidad se convirtió, entonces, en una institución organizada y oficial. El rabino Brener viajó a las diferentes provincias del Perú para circuncidar a los bebes; otros fueron circuncidados en su casa cuando ya eran mayores. Dice la leyenda que había niños jugando al fútbol en el patio del Rabino mientras esperaban su turno para ser circuncidados. El rabino Brener ejerció en Lima durante 30 años, hasta 1962. Se jubiló y se trasladó a Nueva York, ciudad en la que falleció pocos años después. Fue sepultado en Israel. Desde el retiro del rabino Brener y hasta el año 1987, el cargo de rabino de la Unión no fue ocupado de una manera estable. Pasaron por la comunidad diferentes rabinos que servían por períodos cortos. Por lo general, tuvieron dificultad en acostumbrarse a la kehila y estuvieron en desacuerdo repetidas veces con los ancianos, los dirigentes comunitarios que se ganaron el apodo de “mata rabinos”.

Los ancianos pensaban que podían manejarse solos, sin la guía del rabino que, según ellos, era más bien una carga. Para los Bar Mitzvot, por ejemplo, contaban con Leivish. Las peleas eran permanentes: una vez, por el fotógrafo en un Bar Mitzva realizado en Shabat; otra, por el micrófono el día de Yom Kipur. Como es de suponer, los rabinos no soportaban tal situación. Transcurridos cuatro años, el primer rabino fue Baruj Epstein, quien trabajó en Lima durante un año y medio, entre los años 1966 y 1967. Nació en Suecia y estudió en la Yeshiva de Lakewood, en Nueva Jersey. Llegó a Lima muy joven, era un shojet especialista y un excelente carnicero. Además, era experto en karate y en artes marciales. Sus pocos alumnos de Bar Mitzva recuerdan que los llevó a un paseo de supervivencia en el campo y que juntos cazaron aves, a las cuales les hizo la shijita para después asarlas en una fogata.

Cuentan que su costumbre era lanzar a los alumnos en un volantín por el aire como bienvenida. Luego de un encuentro con uno de los dirigentes comunitarios, el cual lo tildó de viejo sordo, decidió retirarse. Falleció en un accidente en Escocia, donde trabajaba como profesor de hebreo. Tiempo después, llegó el rabino Eljanan Yamenik, quien permaneció en Lima durante un período de 3 años, de 1971 a 1974. En la actualidad, vive en Bnei Brak y se sostiene trabajando en bienes raíces. Más adelante, vendría un rabino joven y pelirrojo: Naftali Rotenberg. Su estadía en Lima duró 3 años, entre 1974 y 1976. Hoy, es el rabino del Moshav Har Adar y profesor en la institución Van Lir. En una conversación privada, recordó que tuvo un llamado de atención de los ancianos del Sharon, cuando un domingo llegó al shil con medias verdes. “ No hemos contratado a un rabino moderno ”, dijeron con sorna. El período más corto fue el del rabino Adler. Era yeque, de lengua alemana. Acostumbraba a iniciar el rezo de acuerdo al rito ashkenazi. Nunca aprendió el castellano y sus discursos eran en inglés. Su mujer dejó Lima después de un mes de estadía, por ende, él también decidió retirarse, incluso antes de Rosh Hashaná. Dicen que era un buen shojet, pero queda la duda de cuántas vacas llegó a beneficiar en los seis meses que estuvo en Lima hasta que empacó sus cuchillos y regresó de vuelta a Bnei Brak. La leyenda dice que en 1987, en un Bar Mitzva realizado en el Sharon, se sirvió a los invitados cangrejo y mariscos que fueron cocidos en Shabat, mientras la orquesta tocaba música criolla. Era un menú muy distinto del chulent tradicional, así como distinta era también la música: no se escucharon los smirot (canciones) de Shabat. Parte de los invitados quedó anonadada. Con el propósito de que esta “innovación” no volviera a ocurrir, el presidente de la comunidad, Hozkel Vurnbrand, decidió traer a un rabino y a un sheliaj de Jabad. Ese mismo año, llegaron el rabino Kraus y Uri Blumenfeld, a partir de lo cual el Sharon y la Unión Israelita empezaron a unirse. Los rezos se trasladaron de la avenida Brasil al Sharon, un cambio importante que ayudó a reforzar la asistencia al shil y convirtió la oración del kabalat shabat en el acto central de la vida religiosa de la comunidad.

En 1993, el rabino Kraus fundó la primera tienda kasher en Lima. Al inicio, el minimarket kasher vendía sólo jalot, carne de res y pollo kosher guemajt, y la venta se realizaba principalmente los días viernes. Hoy, la tienda ha crecido, brinda sus servicios todos los días e inclusive ofrece sus instalaciones como restaurante para los turistas judíos que llegan a Lima. En el mismo local se construyó una mikve. En 1998, el rabino Kraus dejó la comunidad en vísperas de Rosh Hashaná. Ocho meses después, en junio de 1999, llegó a Lima el rabino Zik, quien sirvió en dos períodos: el primero, hasta agosto de 2002. Luego, tuvo que ausentarse, pero volvió en menos de un año: julio de 2003. En su corta ausencia, fue reemplazado por el rabino Menashe Pniel. Durante la misión del rabino Zik, la mikve fue remodelada, se construyó otra para utensilios y se inauguro un Beit Midrash con Kolel Tzioni, donde se ofrecen clases y actividades para niños y jóvenes. La sinagoga sharon fue remodelada y adaptada para las necesidades de toda la kehila, con un lugar para rezar en las Altas Fiestas, además de un salón grande para nuestros singes. En este período, se inauguró también nuestro museo. El rabino Zik terminará su misión en Lima en julio de 2009 y será reemplazado por el rabino Itay Meushar, a quien le deseamos mucho éxito